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  • La tragedia contemporánea revive en «Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente»

    La tragedia contemporánea revive en «Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente»

    Estudiantes de la Autónoma de Hidalgo consolidan un montaje coral de gran formato que confronta la violencia mediante una propuesta de riesgo físico e innovación estética en Mineral del Monte

    La herencia de la violencia, el peso inevitable del destino y los lazos de sangre que unen el pasado con el presente convergen de manera contundente sobre el escenario hidalguense. La XII generación de la Licenciatura en Teatro con énfasis en Actuación del Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) sostiene un ciclo de funciones que ya alcanza su ecuador justo a la mitad de su programación. Este esfuerzo artístico colectivizado se materializa en la obra titulada Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente, un montaje teatral de gran formato que se presenta en las instalaciones del Foro El Cubo, ubicado en el municipio de Mineral del Monte, desde el pasado 8 de mayo y que concluirá su temporada oficial el próximo 13 de junio de 2026.

    El proyecto busca confrontar al espectador con las aristas más crudas de la condición humana, además de consolidar de forma definitiva el vínculo vital entre la práctica académica universitaria y la experiencia profesional escénica dentro de la región. A través de una rigurosa exploración corporal y un despliegue simbólico profundo, el ensamble edifica una experiencia inmersiva para que el público reflexione sobre los ciclos de la destrucción y la reconciliación con la memoria histórica. La producción, arropada por el colectivo Zenité Escena, representa una de las apuestas culturales más ambiciosas del año en la zona, al convocar a un numeroso grupo de actores que se entregan por completo en cada sesión.

    De este modo, la comunidad estudiantil demuestra un alto nivel técnico y conceptual en un espacio de exhibición pública que fomenta la identidad cultural hidalguense y el desarrollo de nuevos públicos para las artes escénicas de riesgo. El espacio físico de la Exhacienda de San Cayetano se convierte así en el epicentro de un fenómeno estético que sacude las estructuras del teatro convencional.

    Teatro de riesgo y fusión de estilos industriales bajo la mirada de sus creadores

    Para comprender las entrañas conceptuales y técnicas de esta puesta en escena, resulta indispensable escuchar las voces de quienes articulan el proyecto desde la trinchera de la producción y la interpretación directa. El productor general de la obra, Alan Victoria Lara, destaca que el proceso completo de planeación y montaje requirió un trabajo ininterrumpido de aproximadamente cuatro meses de duración. De acuerdo con sus declaraciones, la singularidad de esta propuesta radica en que combina con destreza un estilo puramente orgánico con elementos de corte industrial, una mezcla que edifica una atmósfera cruda, pesada e inmersiva sobre las tablas. Victoria Lara afirma que la obra posee una visión sumamente particular sobre el fenómeno de la guerra y la devastación, la cual invita al público a una introspección profunda sobre los árboles genealógicos individuales y el pasado celular que arrastra cada ser humano.

    El productor enfatiza el ímpetu de los jóvenes hidalguenses, quienes defienden la creación artística a pesar de las adversidades económicas y las condiciones de precariedad que a menudo permean los circuitos artísticos independientes. Asimismo, sostiene que el respaldo social al teatro fortalece la identidad de Hidalgo y abre una puerta viable para el crecimiento financiero de la localidad. Por su parte, la actriz Andrea Sayuri, integrante destacada del elenco, describe el montaje como una genuina experiencia de teatro de riesgo. Ella explica que los dieciséis intérpretes en escena se trasladan de forma constante al límite de sus capacidades corporales, un esfuerzo físico extenuante que se traduce en una potente energía dramática que impacta al espectador. Andrea subraya que la estética final del montaje posee un carácter sumamente atractivo y magnético que atrapa la atención visual desde el primer instante. Según la actriz, el valor fundamental del montaje reside en que narra los sucesos mitológicos con un lenguaje accesible que permite entender a fondo los motivos psicológicos y las pasiones que conducen a Edipo a consumar su trágico destino. Ambos testimonios coinciden en que el riesgo físico y la belleza plástica de la obra constituyen los pilares de este suceso teatral que boga bajo la premisa del proyecto.

    FOTO: Cortesía Zenité Escena (Br0ken Lens / Leks Ávila)

    Un largo proceso de gestación: el viaje de Zenité Escena hacia la tragedia contemporánea

    La gestación de este proyecto no ocurre de manera fortuita, sino que responde a un proceso formativo de largo aliento dentro del Instituto de Artes de la UAEH. El camino para consolidar la puesta en escena arranca mucho antes de los ensayos físicos en el Foro El Cubo. La actriz Andrea Sayuri revela que el colectivo realiza una rigurosa labor de selección de textos que abarca un año completo, el cual se divide en dos semestres académicos de constante análisis teórico y literario.

    Tras una evaluación minuciosa de diversas opciones dramáticas, el grupo se decanta por el imponente texto del dramaturgo franco-libanés Wajdi Mouawad. Una vez elegido el libreto, el equipo dedica un periodo de casi seis meses a la edificación escénica, el diseño espacial y el entrenamiento psicofísico del ensamble coral. Esta obra representa, además, el segundo gran proyecto escénico impulsado por el colectivo Zenité Escena. El antecedente directo de esta producción se remonta a octubre del año anterior, fecha en la que el colectivo estrena la temporada de su primer montaje titulado APANOAYAN.

    Con el actual desarrollo de la obra, Zenité Escena profundiza de manera notable en una propuesta estética sustentada en la tragedia contemporánea, la meticulosa composición corporal del ensamble dramático, el uso intensivo y simbólico del espacio escénico y una narrativa visual de carácter ritual construida desde la imagen y la tensión entre mito y memoria. A través de este proceso, los mitos clásicos abandonan el frío mármol académico para convertirse en un espejo ardiente que dialoga directamente con las problemáticas de nuestro tiempo. La trama plantea un recorrido trágico sobre la herencia de la violencia, el peso del destino y la imposibilidad de escapar del pasado a través de un viaje épico que une tres destinos marcados por la sangre y el secreto. Primero surge Cadmo, el hombre que busca a su hermana desaparecida y termina con la fundación de una ciudad sobre la violencia, donde siembra la semilla de todo lo que vendrá. Después aparece Layo, el rey que, aterrorizado por una profecía, intenta engañar al destino con el abandono de su propio hijo en la montaña, sin saber que el miedo es el peor de los guías. Finalmente llega Edipo, el héroe que cree que escapó de su pasado, pero que, al investigar un crimen para salvar a su pueblo, descubre que el asesino que busca es él mismo. A través de estos tres hombres, se muestra una historia sobre la búsqueda de la verdad: una verdad tan brillante y dolorosa que, al igual que el sol, no se puede mirar de frente sin quedar cegado, un concepto central que da origen al título de la producción.

    Cifras y logística de una temporada de gran formato coordinada por la UAEH

    El andamiaje de esta colosal producción teatral se sostiene sobre métricas precisas y estructuras institucionales que validan su relevancia en la escena local. La puesta en escena cuenta con la dirección general de Jesús Islas Ámbriz, quien además ejerce el cargo de coordinador de la Licenciatura en Teatro del Instituto de Artes de la UAEH, lo cual asegura el rigor metodológico del proyecto. El soporte logístico y financiero recae en la producción ejecutiva de Alan Victoria Lara, en estrecha colaboración con los colectivos y agencias Zenité Escena, Proyecto Mampara y Páramo Mx.

    En el plano interpretativo, el montaje se consolida mediante el desempeño de un elenco definitivo compuesto por dieciséis actores y actrices de la generación número doce de la carrera, el cual integran Joanleth Andrea Barrios Medina, Fernanda Bobadilla Ramírez, Karime Bonilla López, Keila Sarai Cardenas Toral, Jennifer Carpio Castillo, Alvaro Daniel Corona Cortés, Roberto Carlos Escamilla Damian, Paola Montserrat Exzacarias Carrasco, Ana Gabriel Gonzalez García, Eedever Aleeana Daarleey Granados, Britney Sarai Hernandez Vanzzini, Leilani Montaño Campos, Karla Berenice Morelos Trejo, Lesly Paz Pérez, Marlon Brandon Reyna Pérez y Andrea Sayuri Tejeda González, quienes ejecutan un trabajo coral de gran precisión técnica. La temporada contempla un total programado de veinte funciones públicas, una cifra de gran peso para el teatro universitario regional, de las cuales ya se completa exactamente la mitad de las representaciones en el Foro El Cubo, situado en la Calle Exhacienda de San Cayetano sin número, Colonia Centro, en el municipio de Mineral del Monte, Hidalgo.

    El periodo de exhibición abarca desde el estreno oficial efectuado el 8 de mayo hasta la clausura programada para el 13 de junio de 2026. Para optimizar la afluencia de espectadores y adaptarse a las dinámicas del público, el colectivo diseñó un calendario variable que distribuye las funciones en bloques semanales de miércoles a sábado, de jueves a sábado y, de forma excepcional, una semana con funciones de lunes a miércoles. Toda la logística de difusión digital y la consulta detallada de estos horarios específicos se centralizan a través de la cuenta oficial de Instagram de la agrupación, bajo el perfil de @zeniteescena, plataforma donde el cartel integra el calendario completo para beneficio de la comunidad. El despliegue técnico incluye el diseño de escenografía y vestuario de José Morales, el diseño de iluminación de Juan Carlos Ledezma, la asesoría de voz de Briseida Ceron y la asesoría de movimiento de Mabel Oscura. Asimismo, participan Joaquín Segura en la realización de escenografía, Kaly Ramírez y Adriana Fernández en la realización de vestuario, Javier Rodriguez como jefe de foro, Veny Rodriguez en el staff, junto con los diseños de cartel de Kaly Ramírez y la fotografía de Leks Avila y Br0ken Lens, un equipo multidisciplinario que respalda la complejidad de la obra.

    El cierre del ciclo en el Foro El Cubo y la apuesta por nuevos públicos

    En la actualidad, el montaje Ni el sol ni la muerte pueden mirarse de frente continúa con paso firme el desarrollo de su ciclo de funciones en el Foro El Cubo, con lo que robustece la oferta cultural de la región hidalguense a través de la exhibición de proyectos de alta manufactura. El siguiente paso para esta producción radica en la consolidación de las diez funciones restantes del calendario, un trayecto donde el ensamble pretende mantener la máxima intensidad física y el rigor estético que define al teatro de riesgo. Los organizadores y el cuerpo académico del Instituto de Artes de la UAEH reiteran la invitación abierta a la sociedad civil para que asista a las butacas y descubra el enorme potencial de los creadores jóvenes.

    La temporada concluye de manera formal el próximo 13 de junio, por lo cual los interesados deben consultar de inmediato el calendario oficial en las redes sociales de Zenité Escena para asegurar su acceso a las últimas representaciones del ciclo. Con esta iniciativa, el espacio universitario reafirma su compromiso con el desarrollo artístico profesional, mientras que el colectivo Zenité Escena se posiciona como un referente ineludible de la vanguardia teatral contemporánea en el estado de Hidalgo. La obra demuestra que el arte constituye una herramienta vital para encarar las verdades más dolorosas del pasado humano, una experiencia que, al igual que el astro rey, deslumbra a quien se atreve a mirarla cara a cara.

    FOTO: Cortesía Zenité Escena (Br0ken Lens / Leks Ávila)