La lluvia cayó sobre Pachuca la tarde del domingo 7 de junio y nos obligó a refugiarnos en una cafetería a unos pasos del Reloj Monumental. Ahí, mientras afuera caía un aguacero, Pablo —18 años, originario de Huejutla— habló de todo lo que ha vivido en los últimos meses, el lanzamiento del EP cysa y la presentación que dará en pocos días, por primera vez fuera de su pueblo natal, en la Feria San Juan Bautista de Tolcayuca. Todavía se sorprende cuando alguien le pide una entrevista.
Es la primera vez que me entrevistan formalemente—confesaría más tarde.
Aunque muchos comienzan a conocerlo como Scrapzai, detrás del nombre artístico se encuentra Pablo, un estudiante de Comercio Internacional originario de Huejutla que desde enero vive solo en Tolcayuca. Entre tareas universitarias, comidas preparadas a contrarreloj y viajes en transporte público, intenta construir una carrera musical que hace apenas unos meses estuvo cerca de abandonar.
Los inicios
Su historia con la música comenzó mucho antes de publicar canciones. Creció rodeado de ella. A los siete años empezó a tocar batería y con el tiempo aprendió otros instrumentos. La idea de producir su propia música estuvo presente durante años, pero no fue hasta agosto de 2024 cuando decidió dar el paso y publicar sus primeras canciones.
Lo hizo con lo que tenía al alcance: un teléfono celular, la aplicación BandLab y un pequeño micrófono de entrevista fueron suficientes para grabar sus primeros temas. Después llegaron algunas mejoras en equipo, horas aprendiendo producción y un catálogo que poco a poco comenzó a crecer en plataformas digitales.
La mudanza a Tolcayuca
Pero el verdadero cambio llegó con la mudanza. Cuando dejó Huejutla para estudiar en la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo, el entusiasmo inicial pronto se encontró con una realidad distinta. Ya no era el estudiante que llegaba a casa con todo resuelto. Ahora debía cocinar, limpiar, administrar su dinero, cumplir con la universidad y encontrar tiempo para crear música.
Hubo momentos en los que pensó dejarlo. La presión académica y la adaptación a una nueva ciudad coincidieron con una etapa de incertidumbre artística. Durante un tiempo dejó de publicar material nuevo y llegó a preguntarse si realmente valía la pena continuar.
cysa y after cysa
Entonces apareció cysa. El EP, publicado el 13 de mayo de 2026, terminó convirtiéndose en una especie de declaración de principios. Durante siete canciones y poco más de doce minutos, Scrapzai condensó meses de búsqueda musical y emocional. El proyecto nació mientras se adaptaba a su nueva vida en Hidalgo y mientras intentaba encontrar una dirección para canciones que llevaba tiempo escribiendo.
El resultado fue una obra que rehúye la comodidad de un solo género. La introducción experimental convive con influencias del drum and bass, el R&B dosmilero, el garage rock, la bossa nova y hasta un bolero que cierra el recorrido. Lejos de parecer una contradicción, la mezcla funciona como una carta de presentación. Si alguien no conecta con una canción, probablemente encontrará otra que sí.
Ahora, semanas más tarde llegó after cysa, un sencillo breve —apenas un minuto con cuarenta y nueve segundos— que continúa esa misma búsqueda sonora. Más que un cierre, funciona como una señal: cysa fue solamente el comienzo.
Esa versatilidad también refleja la forma en que entiende la música. Aunque comenzó haciendo plugg, género popular dentro de ciertos sectores de la escena underground latinoamericana, pronto sintió la necesidad de explorar otros sonidos. Hoy sus referencias incluyen al argentino Rider, al venezolano Sueg y a la cantautora estadounidense Clairo.
Sin embargo, hay algo que permanece intacto sin importar el género.
El amor.
Mientras buena parte de la música urbana gira alrededor del dinero, el éxito o la vida callejera, Scrapzai admite que siempre termina escribiendo sobre relaciones, afectos y rupturas. Ha intentado abordar otros temas, pero inevitablemente vuelve al mismo lugar: las emociones. Quizá por eso sus canciones encuentran un punto de conexión tan directo con quienes lo escuchan.

El control de su sonido
También por eso se resiste a delegar completamente su proyecto. Produce gran parte de sus beats, graba sus voces, realiza arreglos, participa en las mezclas y toma las decisiones creativas. Durante un tiempo trabajó con personas interesadas en gestionar su carrera, pero terminó alejándose cuando sintió que intentaban modificar su sonido. Prefiere avanzar más despacio antes que perder el control sobre lo que crea.

La escena en Pachuca
Esa autenticidad parece haber encontrado eco en la zona metropolitana de Pachuca. Mientras en Huejutla percibía una escena limitada y poco receptiva, aquí descubrió una comunidad underground dispuesta a escuchar, compartir y apoyar. Los mensajes comenzaron a multiplicarse. Llegaron invitaciones para colaborar, propuestas para grabar en estudios y comentarios de personas que simplemente querían decirle que su música les gustaba.
Uno de sus videos más vistos nació precisamente de esa nueva rutina. Lo grabó mientras producía música dentro del Tuzobús durante un trayecto cotidiano. Lo que parecía un momento cualquiera terminó acumulando miles de reproducciones y acercándolo a nuevos oyentes.
Entre esos nuevos contactos apareció una invitación inesperada. El próximo 23 de junio se presentará en la Feria San Juan Bautista de Tolcayuca, donde ofrecerá un set de aproximadamente media hora. Será una nueva oportunidad para mostrar canciones de cysa y continuar ampliando una audiencia que crece de forma orgánica.
La entrevista termina y afuera sigue lloviendo. Aun así, hay tiempo para una sesión de fotos rápida cerca de la plancha del reloj antes de despedirse. Pablo sonríe cuando habla de los planes que tiene para el futuro. Quiere seguir experimentando con sonidos más relajados, explorar nuevas colaboraciones y, cuando termine Comercio Internacional, estudiar Producción Musical, la carrera que originalmente imaginó para sí mismo.

Por ahora, ambas vidas avanzan en paralelo.
La del estudiante que renta un cuarto lejos de casa y la del artista que responde personalmente cada mensaje que recibe en Instagram.
Dos caminos distintos que, por el momento, comparten la misma habitación.























