La intertextualidad, para aquellos no relacionados con la idea pues viene de la semiología; Habla de que las obras, las historias y discursos no son aislados, más bien son una conversación viva de múltiples voces y contextos, un mosaico de citas e ideas que se absorben y reorganizan a medida que el autor interactúa con la cultura universal del conocimiento humano.
Una vez sentada la base procederé a tirar una pregunta cuál chispa sobre un debate tan denso como el alquitrán; ¿Realmente estamos construyendo un futuro que se sienta digno del pasado?
Las inquietudes que gestan mis cuestiones surgen de leer a Byung-Chul Han en La expulsión de lo distinto, dónde la globalización e hiperconexión ha fundido nuestra identidad local con algoritmos cuyo único fin es enganchar y consumirse fugazmente, ahí es donde todas las culturas se homogenizan en los mismos formatos de información; La misma ironía, la misma nostalgia, los mismos 15 segundos, el mismo vocabulario…
La juventud está frente a una realidad que se desarrolló al igual que su cerebro lo iba haciendo, ya no necesitamos ser silenciados por dictaduras fascistas, ahora no somos un mayor inconveniente si estamos anestesiados por un conformismo digital que nos dispara a un espacio oscuro, que se encuentra entre el final de una tendencia y el comienzo de otra.
Genuinamente no quiero que esto se vuelva una simple crítica social masticada de los mismos conceptos que me tienen atado a mi retórica, sino resaltar las cuestiones correctas, por qué desde afuera se siente completamente normal sentirse un joven del siglo XXI con la cultura en su bolsillo.
La contradicción entra cuando te das cuenta que sin importar que hablemos de CDMX, Mérida, Berlín o París, hemos desarrollado todos un mismo modus operandi para apropiarnos de la cultura histórica con un hambre estética, la pretención está más fuerte que nunca y la historia misma se ofrece como un disfraz generalizado, despojado de su propósito original (El grunge, el Y2K, el aesthetic) todo con un propósito performativo.
La novedad en fusionar estilos se ha estado desvaneciendo, ¿Todavía sigue siendo una declaración de resistencia e identidad? ¿O solo nos inclinamos al mercado del mundo para encajar?empaquetados como algo que se gasta al mirarse por carecer de sustancia.
Calmemos el caudal un poco, no es una decadencia, es una transformación en proceso, hay teóricos que postulan la incapacidad de nuestras generaciones para innovar, aferrados al reciclaje y a la referencia continúa, sin embargo, somos generaciones que están formando su identidad en este caleidoscopio sumergido en crisis políticas y humanitarias.
Las propuestas discursivas en proyectos y acciones colectivas entre las escenas juveniles de todo el mundo ha demostrado ser genuina, abriendo puertas a paisajes inéditos, me consta por conocer a mis contemporaneos y compartir sus ambiciones.
Más allá del algoritmo, de las pastiches, del capitalismo tardío y el incontable uso del 67 en el humor abstracto de estos días, me atrevo a citar una vez más, sabiendo que hay un futuro ansioso por describirme a mi y a mis compañeros como algo de lo que valdrá la pena hablar.
“No importa de dónde tomes las cosas, sino adónde las llevas”
–Jean-Luc Godard.

