El más pequeño de los grandes

La grandeza en el fútbol no es un título grabado en piedra ni una herencia eterna. Se alimenta diariamente de trofeos y la capacidad constante de dominar la época. Durante décadas, el Club Universidad Nacional ostentó con orgullo su sitio entre los “cuatro grandes” de la Liga MX, respaldado por una identidad inconfundible y una cantera inagotable. Sin embargo, el presente se ha encargado de desmontar ese mito. Admitirlo genera resistencia en el Pedregal, pero la realidad es tajante: Pumas ha dejado de ser un equipo grande.

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​El síntoma más evidente reside en las vitrinas. La sequía de títulos de Liga MX que arrastra el club desde el Clausura 2011 sobrepasa los quince años, un abismo inaceptable para cualquier institución que pretenda mantenerse en la cima. Mientras el América y Cruz Azul siguen coleccionando campeonatos, y los proyectos del norte imponen condiciones, Pumas se ha acostumbrado a conformarse con liguillas ocasionales. La exigencia de victoria ha sido reemplazada por la resignación de competir con recursos limitados.

A la falta de copas se suma una brecha económica devastadora. En el fútbol moderno, la mística sin presupuesto es insuficiente. Frente a las nóminas millonarias de Tigres, Monterrey y las Águilas y Cruz azul, el modelo financiero de la UNAM ha quedado obsoleto. Pumas ya no puede pujar por los fichajes estelares del mercado ni retener a sus pocas figuras, viéndose obligado a depender de contrataciones de mediano perfil que pocas veces marcan la diferencia en los momentos de máxima presión.

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Sin embargo, lo más doloroso de este declive no es la billetera vacía, sino la pérdida de su ADN: La Cantera. El club que alguna vez maravilló al mundo formando a leyendas de la talla de Hugo Sánchez, Jorge Campos y Héctor Moreno se ha desdibujado por completo. La producción de talento propio cayó en una sequía alarmante; los juveniles ya no se consolidan en el primer equipo y la aportación auriazul a la Selección Mexicana se ha vuelto testimonial. Pumas dejó de ser el gran abastecedor del fútbol nacional para convertirse en un comprador compulsivo.

Por si fuera poco, el peso de la camiseta se ha perdido en partidos decisivos. La dolorosa derrota en la final de la Concachampions 2022 frente al Seattle Sounders rompio con la hegemonía de la Liga MX ante la MLS, expuso la vulnerabilidad del club a nivel internacional. Esas noches oscuras, sumadas a finales de liga perdidas, confirmaron que el equipo perdió el temple y la contundencia que caracterizan a los verdaderos grandes.

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