Hay clubes de fútbol que construyen su historia a través de las vitrinas y otros que la moldean con dolor. Para entender a la máquina no basta con contar los trofeos que se han conseguido; hay que medir el impacto de las finales perdidas que convirtieron a este equipo grande en un gran fenómeno.

Nacido en Jasso, Hidalgo y disparado al profesionalismo en 1960, el equipo no tardó en demostrar su grandeza. Los años sesenta no solo fue una época, fue una gloria. Con el profesor Raúl Cárdenas e Ignacio Trelles en el banquillo, Cruz azul bordó siete de sus diez estrellas en la Liga MX. Era un equipo temible que ganó bicampeonatos, un tricampeonato y triunfos rotundos ante el rival más odiado, el América. Nació el equipo que enamoro a un país entero con su fútbol moderno y dominante.
Sin embargo, el tiempo transformo la gloria en una sombra. Al ganar el campeonato en 1997 con aquel penalti cobrado por el grandote de cerro azul, Carlos Hermosillo. El club entró en un túnel oscuro que duró más de dos décadas. Durante ese tiempo, su afición no solo lo vio caer, lo vio perder de las formas más surrealistas posibles.

Las 12 finales de liga perdidas no solo son un dato estadístico, son el inventario de varias tragedias:
- El trauma de 2013: La tarde más oscura frente al América, con aquel cabezazo de Moisés Muñoz en el minuto 93 para mandar el juego a penales y perderlo.
- El gol de oro: La pesadilla en su propia casa en una final hidalguense (Cruz azul vs Pachuca).
- La constante agonía: Caídas ante Santos, Monterrey, la polémica final ante Toluca y desafiando cualquier lógica de probabilidades.
La acumulación de estos fracasos llevaron a que el lenguaje cotidiano adoptará un nuevo verbo “cruzazulear”. Pero la narrativa tuvo un quiebre liberador en el Guardianes 2021 cuando de la mano de Juan Reynoso, el club finalmente rompió con la malaria de 23 años sin títulos de liga.

Después de ganar la tan ansiada novena se pensaba que otra vez los fantasmas empezaban a aparecer, el equipo hacía torneos muy buenos pero no se daba el campeonato, fueron 5 años en los cuales se perdió nuevamente una final contra el América y dónde el equipo solo se quedaba en semifinales, hasta que de la mano de Joel Huiqui, llegando en el último partido de liga, logró hacer campeón a la Máquina, ganándole a los Pumas que venían de quedar como primero de la tabla.
Cruz Azul es esa rara estirpe de club gigante que no aburre porque nunca es neutral. Sus 10 Ligas, 7 Concacaf y 4 Copas coexisten con sus fantasmas. Y quizás sea precisamente esa mezcla de gloria pura y drama absoluto lo que hace que su afición sea, sin duda, la más fiel y aguerrida del fútbol mexicano.


