México y la Meritocracia.

Por generaciones siempre se nos ha enseñado que quien no se esfuerza termina con sueño rotos y una cuenta bancaria con la que apenas sobrevive, pero, ¿Qué pasa cuando el sistema es el que no nos permite avanzar?

Millones de Mexicanos viven al día, rezando por sobrevivir un día más, por poder alimentar a los suyos un día más. Trabajando jornadas interminables y esforzándose por conseguir un aumento para alcanzar el salario mínimo. Mientras la Elite se burlan y juzgan el estado en el que la clase trabajadora se encuentra y siguen generando con el sudor y las lágrimas de las personas.

Más de 4 horas de viaje, apretón de estómagos y horas interminables es lo que vive la clase obrera día con día.

El chiste de las horas extras son pagadas con pizza no es más que una realidad y una mentira despiadada, porque a veces ni a la pizza llegan. Un acto tan denigrante como ese no genera ni una pizca de vergüenza en los patrones, al contrario, cuando los empleados lo aceptan le generan un sentimiento de dominancia, dónde los trabajan aceptan lo mínimo con engaños.

Está creencia es peligrosa para el pueblo, el pobre sobrevive y el rico gana a costa de él. Con engaños los llevan a eso, diciendo que más esfuerzo es igual a mejora, pero si el sistema no cambia el pueblo tampoco.

La principal cuna de esta ideología es el ámbito escolar. Dos alumnos pueden tener las mismas capacidades y los mismos sueños, pero si uno no tiene los recursos necesarios, no llegará necesariamente muy lejos.

El millonario no hereda ganas de trabajar, hereda terrenos, dinero y avaricia. Mientras que el pobre hereda cansancio y sueños inalcanzables.