¿Y si estoy tomando la decisión equivocada? 

Es una pregunta que todos nos hemos hecho en algún momento, especialmente cuando sentimos que una elección puede cambiar nuestras vidas, ya sea elegir una carrera, aceptar una nueva oportunidad, terminar una relación, distanciarnos de alguien o simplemente decidir qué hacer después.

Lo difícil es que nadie nos dice cuál es la opción que debemos elegir, a veces quisiéramos que existiera alguna forma de saber qué habría pasado si hubiéramos elegido diferente, poder ver por unos minutos esa otra vida que dejamos atrás cuando tomamos una decisión y después regresar para escoger lo que más nos convenga, pero obviamente no funciona así,  porque equivocarse es parte de crecer y aprender. 

Porque sería mucho más fácil elegir si alguien pudiera asegurarnos que todo va a salir bien, imagínate poder preguntarle a tu “yo” de diez ocho en el futuro: “¿Lo hago o no?”, tal vez nos ahorraríamos muchísimas dudas, aunque también perderíamos parte de vivir.

Creo que una de las cosas más difíciles de crecer es darte cuenta de que nadie sabe realmente qué está haciendo, de pequeños pensamos que los adultos tienen la vida resuelta, después crecemos y descubrimos que muchas veces simplemente están tomando decisiones y esperando que funcionen, exactamente igual que nosotros.

Pero mientras tanto nos la pasamos comparando con los demás y parece que todos llevan ventaja, muchos ya sabe dónde quiere trabajar, otros tiene planes para los próximos cinco años y alguien más parece estar viviendo exactamente la vida que quería, y muchos apenas estamos intentando decidir qué hacer mañana. Entonces empiezas a preguntarte si vas tarde, si elegiste mal o si deberías estar haciendo algo diferente.

Pero ¿quién nos dijo que todos tenemos que avanzar al mismo tiempo?

Tal vez algunas decisiones que hoy creemos equivocadas terminen llevándonos a lugares que nunca habríamos conocido de otra manera, y quizá otras sí sean errores, pero eso también es parte de crecer y aprender, no todas nuestras decisiones van a salir bien.

Lo importante es saber que podemos cambiar de opinión,no tenemos que quedarnos en un lugar, con una persona o siguiendo un sueño solamente porque alguna vez lo elegimos.

Crecer no se trata de aprender a elegir siempre correctamente, se trata de perder el miedo a equivocarnos.

Porque al final, algo peor que elegir mal podría ser quedarnos toda la vida preguntándonos qué habría pasado si nos hubiéramos atrevido a elegir.