Fuerza. Una idea romántica y abstracta. ¿Qué significa ser “el más fuerte”? Si lo eres, nadie temerá porque puedes con todo y con todos, ¿cierto? Eres el pilar sobre el que todo mundo se apoya y todo estará bien, ¿cierto? Pero si ese pilar cae, ¿qué sucede?
Tanto All Might como Satoru Gojo conocieron lo que era ser el más fuerte desde temprana edad, y a la larga comprendieron el daño que indirectamente provocaron a la sociedad.
Toshinori Yagi heredó el One For All en su adolescencia de manos de su maestra Nana Shimura y emprendió el camino de ser el símbolo de la paz. Tras presenciar la muerte de su maestra a manos de All For One, se vio obligado a huir a Estados Unidos para convertirse en el héroe que el mundo necesitaba, a costa de su salud física y mental.
Satoru Gojo, en cambio, fue visto como un arma por su propio clan desde su nacimiento, debido al abrumador poder con el que nació. No fue hasta fallar en proteger a Riko Amanai, y quedar al borde de la muerte a manos de Toji Fushiguro, que despertó por completo su poder y se convirtió en el hechicero más fuerte, pero perdiendo a su mejor amigo, quien cayó en la oscuridad.
Ambos terminaron encargándose de todo cuando hacía falta, pagando las consecuencias. Ambos fueron ese pilar que, al derrumbarse, arrastró a la sociedad con ellos: con el retiro de All Might Shigaraki Tomura y la Liga de Villanos resurgieron más fuertes que nunca; con el sellado de Gojo durante el incidente de Shibuya se dio paso a los Juegos del Sacrificio.
Pero al final, ambos encontraron manera de subsanar el daño hecho, de pasar la estafeta sin repetir sus errores. All Might vivió para ver el surgimiento de una nueva era de paz encabezada por Deku.
Satoru no: décadas después de su muerte, Yuji Itadori, su alumno y el nuevo hechicero más fuerte, decidió apartarse de todo tras ver morir a sus compañeros, proclamando que lo importante no era él, sino que los demás se hicieran fuertes sin depender de él, tal como su profe Gojo lo hubiera querido.
Quizás el verdadero ideal de fuerza no es ser el pilar que todo lo sostiene, sino saber construir otros pilares antes de que el propio se derrumbe. All Might y Gojo no fallaron por ser fuertes; fallaron por creer, durante un tiempo, que la fuerza era algo que se carga solo.
Su verdadero legado no fueron sus poderes descomunales, sino haber aprendido, a tiempo o demasiado tarde, a enseñar a otros a no repetir el mismo error. Porque al final, ser el más fuerte no sirve de nada si, cuando caes, no tienes a nadie más que te sostenga a ti.

