Todos conocemos la película ”El gato del sombrero”, dirigida por Bo Welch, que nos cuenta la historia de un gato humanoide con un sombrero gigante y maestro del caos que intenta enseñarles una lección de diversión controlada a dos niños que viven en un pueblo en el que todo es igual y su mamá tiene un novio odioso y un perro que escapa.
Está película salió en el 2003 y desde entonces ha sido la provocadora de muchas risas y pesadillas por generaciones. Pero hace poco ha vuelto a dar de que hablar, pues fue subastado el traje original de la película y ha sido comprado por Natalie Reynolds en 25,000 dólares. Mucho dinero por un traje feo.
La chica ha documentado por medio de tiktok todo su trayecto desde la compra del traje, argumentando que está embrujada. Puso cámaras en su cuarto para mostrar su punto y muchos de los usuarios que ven sus videos juran que se logran ver ojos en el traje y a eso añádele que una señora aseguro que estaba embrujado. Siendo completamente sincera, el traje si se ve espeluznante y da mucho miedo, pero yo me preguntó porque lo comprarías y más importante aún, sabiendo que está embrujado, por qué lo conservas. No soy especialista en brujería ni nada de eso, así que hablo desde la ignorancia, mi conocimiento más cercano son las películas del Conjuro.
La chica hasta la fecha conserva el traje y hace videos con él, genuinamente si se ve que le gusta mucho la película, si no por qué gastaría tremenda cantidad por ese traje. Así que no hay mucho que hacer.
Lo verdaderamente alarmante de esta situación han sido los casos, en países como Italia, Inglaterra y Estados Unidos, dónde personas salen a perseguir gente con un disfraz del Gato. Lo mismo se vivió con payasos hace unos cuantos años, dónde estos, para asustar a la gente salían a la calle y los perseguían. Algo que fue creado con el propósito de divertir se volvió algo aterrador.
Si ves la película del gato, claro si no le temes, te darás cuenta lo divertida que es y lo estúpida que se vuelve. Desde la escena del programa de cocina cupcakes con lo que sea, hasta la ya famosa frase de “Cuánto cuesta ese camino americano en la vidriera” se demuestra que está película fue con el propósito de divertir. Su paleta de colores es un claro ejemplo, son colores brillantes, lo único blanco y negro es el gato, de ahí en fuera usa colores demasiado chingame la vista. Usando referencias como Pepe el grillo, que aquí es un pez que habla, escenas de doble sentido y un doblaje meramente increíble. Está película es una joya.
Obviamente hay escenas un poco muy cuestionables pero al final es entretenimiento de los 2000’s. No es necesario encontrar un sentido profundo, solo la ves, te ríes y te vas. Fin.

