El miedo a estar solos puede llevarnos a pensar que conformarse es mejor que empezar de desde 0.
Creo que una de las preguntas más difíciles cuando estamos en una relación es si realmente somos felices o simplemente ya nos acostumbramos.
Porque a veces no estamos mal. No hay grandes peleas, seguimos hablando, seguimos saliendo y, desde afuera, parece que todo está bien, y entonces pensamos: “pues no está tan mal”, y quizá ese es precisamente el problema.
Nos acostumbramos a justificar cosas que se nos hacen pequeñas, “Todos tienen defectos”, “así es su forma de ser”, “por lo menos me quiere”, “podría ser peor”, y poco a poco empezamos a aceptar cosas que, si fuéramos honestos con nosotros mismos, sabemos que no queremos.
También está la comparación, por que vemos relaciones que parecen mucho más complicadas y pensamos que la nuestra está bien porque no es así, pero que algo no sea terrible no significa necesariamente que sea lo que queremos.
Y creo que ahí aparece uno de los mayores problemas: confundimos estar tranquilos con estar conformes, nos da miedo dejar algo conocido por algo que no sabemos cómo será., porque terminar una relación no solo significa perder a una persona, también significa empezar de nuevo, volver a estar solos y aceptar que quizá aquello que imaginamos que duraría para siempre no funcionó.
A los 20 todavía estamos aprendiendo qué queremos del amor, creemos que tenemos que encontrar a la persona indicada y mantenerla a toda costa, cuando también deberíamos preguntarnos si nosotros seguimos siendo felices dentro de esa relación.
No se trata de buscar una relación perfecta, porque ninguna lo es, se trata de reconocer cuando dejamos de sentirnos bien y, en lugar de aceptar cualquier cosa solo porque “no está tan mal”, preguntarnos qué es lo que realmente queremos.
Porque quizá el miedo no debería ser terminar una relación, quizá también deberíamos tener miedo de quedarnos demasiado tiempo en una que ya no queremos, solo porque nos acostumbramos a ella.
Porque, entre nosotros, no necesitamos que una relación sea terrible para aceptar que ya no nos hace felices, a veces también tenemos derecho a decir “esto ya no es para mí”, aunque no haya una razón enorme, aunque todavía exista cariño y aunque empezar de nuevo nos dé miedo. Porque conformarnos también puede ser una forma de olvidarnos de lo que realmente queremos.

