Era el viernes 18 de septiembre del 2026, 9 de la noche, nuevamente en Casa Padi, aquel foro con extraordinarios alcances en la ciudad de Pachuca, eventos casi todos los días y este no era uno más.
Esa valoración se vio plasmada en los gestos de los asistentes que crearon un ambiente en sintonía de la música presentada; Desde Hermosillo hasta Pachuca, Sgt Papers abrió la noche demostrando la potencia que dos hombres pueden alcanzar con una batería, una guitarra y una planilla de pedales entre los que destaca el loop por su creación de atmósferas efectivas y reales que apelaron al baile y la energía de los presentes.
El espectáculo fue tan bien, con sus excentricidades dignas de un espacio independiente, la intimidad y cercanía del espacio moldeaba la trayectoria de los cuerpos, los deseos de capturar todas esas fotos, el flash sobre el sudor, cabezas chocando. Entre los estrenos y los clásicos interpretados para la banda que conoce, se pudo atestiguar una variedad de momentos estéticos entre los logros de su obra, un show potente.
Para las 10:30 de la noche ya se estaban dando las afinaciones finales, la banda estelar comenzó: Unperro Andaluz(si, sacado directamente del corto de Buñuel, esta es la banda no el cortometraje). Una estética magnética, decadente, disonante al mismo tiempo que poética tomando a su realidad como inspiración, Ecatepec como cuna del sonido, así lo dicen y así lo demuestra en su crudeza y energía.
La interacción entre la banda, el lugar y los asistentes se desparramaba de energía, alentados por canciones ya clásicas en su repertorio, me encanto ese momento donde el baterista grito: “Este es un clásico!, para toda la banda!, 1 2 3 y 4” . Mientras marcaba la entrada de Canícula en el cerro, uno de sus hits.
Al son del bajo y los riffs garageros y afilados de las dos guitarras, el sintetizador planteando parte de la base sobre la que bailaba la poesia y los asistentes.
“Se me aparezca el diablo por el viento”
Cantaba Yael, el vocalista, frente a todos esos cuerpos retorciéndose en luces estroboscópicas. Las canciones dictaminaban el ritmo, pero la expresividad daba lugar a escenas únicas; Gente siendo honesta consigo misma y expresándose con la intuición de sus cuerpos, momentos en las canciones como “bossy” planteaban cambios abruptos de tempo yendo de un momento de ruido a un solo de saxofón que hipnotizó a todos, una persona hizo crowd surfing y a la mitad de la canción parecía como si cargarán a un muerto en gloria, con los brazos extendidos y mirando hacia arriba, un réquiem sonando como cargando un timbre rasgado, denso y prolongado que sonaba a marcha fúnebre o a lamento decadente.
Esa era la magia de los contrastes en el sonido de los perroperro, demostraron un dominio medular de sus canciones y una cercanía a la improvisación muy natural, esto desembocó en canciones enriquecidas por la energía del momento. El pozo y moshpit que se generó en el público parecía un espacio para perder la cabeza y liberarse en la catarsis, imágenes en los momentos cumbre del set.
Fue una noche llena sentimientos que sin necesidad de llevar un orden encontró su propia forma de desarrollarse, el setlist abarco sus 2 discos de estudio y sencillos previamente lanzados.
“Te mintieron, te mintieron con que todo iba a ser eterno”
La banda tuvo una presentación exitosa en Pachuca y sobre todo, inolvidable para aquellos que fueron. Hay experiencias irrepetibles, ni en la misma banda o en la misma noche van a fluir los mismos sentimientos en las mismas imágenes, el mundo estético de Unperro Andaluz da para muchas experiencias y vaya que experiencias, es una banda que va para la historia sin lugar a dudas.

