Me ha dado mucha intriga el tema de sentir intensamente las emociones, durante la escritura de esta columna el término de la hipersensibilidad encajaba perfecto ante mi duda. Pero realmente ¿Qué es sentir demasiado?
La hipersensibilidad se relaciona con una respuesta exagerada, anormal o desproporcionada del cuerpo frente a un estímulo o sustancia que no representa una amenaza real dependiendo del contexto, como el terminar una relación, el sistema nervioso se sobrecarga, hay llanto, irritabilidad, dolor en el pecho y una reactividad extrema ante cualquier recuerdo relacionado.
En este caso, no me gustaría enfocarme en la hipersensibilidad en las personas, sino de lo que he visto y vivido durante bastante tiempo: el cómo medimos las emociones de las personas. Muchas veces se les llama “personas muy sensibles” cuando sienten todo de manera intensa, pero también ocurre lo contrario. Durante bastante tiempo, me he rodeado de gente que siente mucho, que situaciones como: amar a alguien, las rupturas amorosas o la muerte de alguien la sienten de manera tan intensa y desproporcionada. Tanto que me siento fuera de lugar.
En redes sociales el sentir demasiado a tales extremos se ha normalizado de tal manera que si no lo sientes así, eres tachado de “tibio” “frío” o “insensible”. Estoy de este lado de la balanza, mi fyp está lleno de videos donde dicen que sentir mucho esta bien y no se debería de ocultar, no lo veo mal, esta bien expresarlo, pero se ha llegado a tal extremo donde he creído que sentir menos significa querer menos.
¿En qué momento llegué a este pensamiento?
La Normopatía, aunque suele relacionarse con una necesidad excesiva de encajar y adaptarse de forma rígida a lo que se considera “normal”, me hizo preguntarme: ¿En qué momento dejamos de sentir como sentimos y empezamos a sentir como creemos debería ser?.No llorarle a una ruptura no significa que no me duela, que no me haya importado. No amar a alguien de manera tan intensa que consuma parte de mí no significa que sea menos válido.
Sentir intensamente me ha dañado por darle el significado erróneo de la importancia cuando son contrarios. Como si para demostrar que algo me dolio tuviera que destrozarme por dentro y fuera, o como si para demostrar que amaba a alguien tuviera que perderme a mi misma en ese amor. Pensar en qué, sentir hasta hacerme daño es la única forma real de demostrar que lo que siento es real.

