De hilo de 4chan a película: A24 entra a los backrooms

Backrooms: del archivo informal al cine

El creepypasta opera bajo una premisa simple: la historia empieza a moverse sola entre foros y redes sociales hasta que ya nadie sabe bien de dónde salió. Esa pérdida de origen es intencional. Le da al material la textura de algo descubierto más que inventado.

Los Backrooms son, hasta ahora, el ejemplo más claro de lo que ese mecanismo puede producir.

Y con A24 presentando un tráiler de su adaptación cinematográfica, hay razones concretas para analizar qué significa trasladar eso al formato de largometraje.

Fotograma del tráiler “Backrooms” (A24)

El fenómeno creepypasta

El término viene de “copypasta”, el slang de internet para el texto que se copia y pega sin atribución. El creepypasta aplica esa lógica al horror: historias breves, escritas en tono llano o documental, que circulan sin autor conocido.

Los primeros ejemplos reconocibles aparecen en 4chan y Something Awful alrededor de 2005. “Slender Man”, “Jeff the Killer”, “el relato de Suicide Mouse”: todos comparten la misma estructura de distribución, aunque varíen en calidad y tono.

Imagen: Benkra.mp4

Lo que distingue al creepypasta de otros formatos de horror no es su escritura sino su modo de existir. Al carecer de autor verificable, adopta la lógica del rumor. Alguien lo leyó en algún lado, lo reenvió, alguien más lo encontró en otro foro.

Esa cadena borra las huellas de fabricación y produce un efecto que la ficción firmada difícilmente puede replicar: la duda de si algo así podría ser real.

El horror de los no-lugares

En mayo de 2019, alguien publicó en 4chan una fotografía de un espacio de oficina vacío. Paredes amarillas. Moqueta húmeda de patrón genérico. Tubos fluorescentes sin sombras.

La familiaridad es exactamente el mecanismo del horror. Los Backrooms no dan miedo por lo que son, sino porque ya los hemos visto.

Captura de pantalla del post original sobre los Backrooms en Reddit

El concepto trabaja sobre lo que el urbanista Marc Augé llamó no-lugares: espacios de tránsito que no generan identidad ni relación, diseñados para ser atravesados y no habitados. Pasillos, estacionamientos, salas de espera.

La perturbación de los Backrooms es imaginar uno de esos espacios como destino permanente, sin salida posible. Es una idea simple. Funciona porque toca algo que ya estaba en quien la lee.

Lo que vino después sigue la lógica participativa del creepypasta. La comunidad construyó niveles numerados, documentó entidades con nombres y comportamientos, creó wikis extensas.

Captura de pantalla del sitio “The Backrooms Wiki”

En 2022, Kane Parsons, conocido como Kane Pixels en YouTube, produjo una serie de cortometrajes de found footage que formalizaron una gramática visual para el concepto: cámara de VHS, artefactos de compresión, ausencia de música.

El resultado era menos una película que un archivo, algo que parecía haber existido antes de ser encontrado. Esa estética es difícil de ignorar en cualquier adaptación posterior.

Miniatura del video “The Backrooms (Found Footage)”

A24 y el tipo de terror que hace

A24 tiene una reputación construida sobre decisiones editoriales muy específicas. “The Witch”, “Hereditary”, “Midsommar”: películas de horror que usan el género para trabajar otro tema, ya sea el duelo, el aislamiento, la dinámica familiar o la fe.

No es que el horror sea un pretexto, sino que actúa como lente. Esa consistencia le ha dado al estudio una posición poco común: el público que sigue su catálogo sabe, con bastante certeza, lo que va a encontrar en términos de tono y ambición.

Imagen: ZOOMF7

Eso no significa que todas sus películas funcionen igual de bien. “Men” de Alex Garland dividió a la crítica, y hay argumentos serios en ambos lados. Pero incluso cuando el resultado es discutible, el estudio demuestra que eligió un riesgo concreto. 

Esa disposición a tomar decisiones incómodas es lo que hace que su entrada a los Backrooms sea interesante: el material encaja con su historial de horror atmosférico y psicológico, y el concepto es suficientemente abierto para que un director con una visión clara pueda trabajar sobre él sin traicionarlo.

Fotografía de Kane Parsons (Director de la próxima película “Backrooms”)

Parsons, el creador detrás de los cortometrajes originales, dirige la película con apenas 20 años, convirtiéndose en el director más joven de la historia del estudio. La propuesta es interesante. No hay garantías, pero hay razones para prestarle atención. 

Backrooms” se estrena el 29 de mayo de 2026.