El celibato en el BUDISMO: La renuncia que libera

El origen de la renuncia sexual en los textos sagrados

En el “Vinaya Pitaka”, el libro antiguo que contiene la regla de conducta monástica, se establece que la abstención sexual es la primera de las cuatro faltas graves que expulsan a un monje de la comunidad. El propio Buda explica el porqué de esta regla en el “Dhammapada”, uno de los textos más famosos del budismo. En esta obra, el deseo de posesión se compara con una enredadera, si no la podas, termina ahogándose todo.

El celibato en el budismo se forma como una forma de cortar esa enredadera desde la raíz. No se juzga la sexualidad como algo “malo” en un sentido religioso, sino simplemente como una energía que distrae a la mente cuando se busca la paz total.

Por qué el compromiso de celibato libera la mente

El propósito central de la vida monástica es alcanzar el despertar y liberarse del sufrimiento. En un texto bellísimo llamado el Sutta del Cuerno de Rinoceronte (Khaggavisana Sutta), el Buda aconseja caminar en solitario para evitar las ataduras emocionales que producen ansiedad, pone en comparación vínculos afectivos con familia, en pareja y la socialización. Cuando una persona elige la disciplina de la abstención, lo hace para simplificar su vida.

Tener una pareja y una familia requiere tiempo, atención y energía, cosas que mantienen el margen para la vida, pero que dificultan la dedicación total a la meditación. Al no tener la necesidad de buscar complacer a un compañero o proteger un hogar, el monje o la monja ganan un espacio interior de libertad.

Al principio podría no sentirse paz, por la constante necesidad de estimulación emocional, distraída por el deseo y lo pasajero, descubriendo el vacío inmenso que había evitado sentir como la soledad, insuficiencia o sentirse desconectados de sí mismos, pero al mismo tiempo la mente empieza a funcionar sin depender tanto de estímulos externos para sentirse viva. 

La vida de contención no es para todos

Esta renuncia no es obligatoria para todas las personas que siguen las enseñanzas del Buda. Se divide a los seguidores en dos grupos: los monjes y los practicantes laicos.El Buda no exige a las familias que dejen su vida íntima, sino únicamente que sean respetuosas y fieles. Esto demuestra que contener los deseos es una opción personal para quien decide tomar el camino del celibato a tiempo completo, no una carga para la gente.La renuncia voluntaria a los placeres cotidianos no es una prisión interior, sino una puerta de entrada a la tranquilidad, la mente empieza a recuperar energía que antes tenía que perseguir.

El celibato en el budismo permite observar los sucesos con claridad y mantener profundo control en los impulsos.