Hay ciertos nombres influyentes en las disciplinas del arte, que se filtran en las generaciones, estilos aplastantes.
A este hombre llegué por una artista que lo lleva en el nombre: Alice Phoebe Lou, escuchándola lo encuentro, también escuchando a Julián Casablancas de los Strokes lo alcanzo a ver en vistazos, esa escena de Mark Renton teniendo esa sobredosis con su canción ‘Perfect Day’ de fondo.
You Made me forget myself, I thought I was someone else, someone good”
–Lou Reed, Perfect Day (1972)
Existen carreras que sirven de faro para muchas personas que no encuentran palabras o signos para las cosas que sienten… Ahí es donde el hiperrealismo lirico de Lewis Allan Reed.
Nacido el 2 de Marzo de 1942 en Brooklyn, viene desenvolviendo sus propuestas: Una sensibilidad sobria y poética poniendo el reflector de sus narrativas sobre marginados, forasteros, personajes bizarros y urbanos.
Bajo la tutela del poeta Delmore Schwartz es que Reed entendió la profundidad y crudeza de las historias urbanas, más explícitamente la escena que vivió en carne propia, Nueva York en los 60’s.
La contracultura se desenvolvía en sus diferentes nombres y Andy Warhol venía formando una banda que juntaba la música, la literatura y el cine en una propuesta multimedia: The Velvet Underground.
Una etapa fugaz, de 1965 a 1970 con 4 álbumes dignos y probablemente el disco debut más emblemático de la historia alternativa.

Este inicio lo lanzó de solista a refinar su sonido propio. Un sonido impulsado por David Bowie: Transformer
Personalidades multifacética, excéntricas y emotivas. Una mirada casi periodística retrataba al mundo queer: la adicción, los placeres y vaivenes que envolvían a los bohemios personajes de este disco del 72, ahí su composición le valió reconocimiento pero el estrellato siempre lo mantuvo como un artista de nicho por su comportamiento provocador en medios(Algo especial de el).

Con una carrera que abarcó hasta los 2010’s, este artista sigue develando su gracia a todo aquel que se siente fuera de los márgenes, a presente van 13 años que partió, se volvió inmortal y esta columna lo sabe.
Encuentro su influencia tan viva cada vez que escucho sus composiciones, una de mis favoritas es After Hours.

