LA CULTURA DEL INTERNET, ¿NOS ESTÁ CAMBIANDO?

Cuando era una niña recuerdo enterarme de los chismes, las tendencias, la música y básicamente todo aquello que era popular por medio de las revistas, la televisión, los amigos, y claro, también el internet pero no como ahora lo conocemos.

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Ahora basta con entrar a un celular, descargar una red social y comenzar a scrollear horas y horas para enterarnos de qué ropa se usa, qué es lo más escuchado, qué piensan las personas e incluso, pareciera que nos dicen cómo deberíamos vernos y qué es lo correcto e incorrecto socialmente, aunque las revistas y medios anteriores también lo hacían, considero que el internet tiene una mayor facilidad de alcance, dejó de ser una herramienta solamente para comunicarnos, y de poco a poco, lenta y sigilosamente, se fue convirtiendo en un manual, una guía e incluso un nuevo Google para nuestra vida cotidiana.

Las modas, bailes, retos y todo lo que forma parte de las tendencias cada vez duran menos: aparecen, tienen su momento top y después desaparecen en cuestión de días porque ya apareció otra cosa relevante, llamativa y por supuesto pegajosa.

Cada vez nos dejamos influenciar por una estética, en internet mayormente se le conoce como algo aesthetic, y este término se usa para describir algo visualmente bello o que define una identidad o vibra. Esto también nos dice cómo vestir, qué nos gusta, e incluso cómo debe ser nuestra personalidad basada en el aura y la vibe de esa estética. ¿Desde cuándo una persona tiene que pertenecer a una estética para saber quién es? Un ejemplo claro son las coquette cuya estética es usar mayoritariamente el color rosa y blanco, los moños, peinados cute, y una imagen pulcra, por ende, la personalidad de estas personas “debería” ser tranquila, inocente, carismática y sumisa. Me parece extraño que actualmente no solo podamos vestirnos de cierta manera, sino que pareciera que también tenemos que construir una personalidad que combine con nuestra ropa.

Otro aspecto importante es que en cuanto vemos a una influencer usando algo llamativo, innovador o simplemente un patrocinio nos convencemos con más frecuencia y rapidez de que debemos comprar lo que se nos está mostrando en la pantalla aunque su uso para nosotros sea nulo, y tarde o temprano, el objeto termine en una esquina de nuestra casa.

Por último, me parece increíble cómo un video de 30 segundos o poco más nos puede hacer cambiar de opinión sobre un tema que en nuestra vida habíamos escuchado y mucho menos conocíamos. Aunque estos puntos podrían o no parecer algo inofensivo y solo pasajero, en mi opinión debemos cuestionarnos al menos una vez en la vida ¿consumimos internet o el internet nos consume a nosotros? Porque probablemente no nos demos cuenta que la pantalla está empezando a decirnos quiénes queremos ser y quizá el problema no es que las tendencias cambien, sino que nosotros nos acostumbramos a necesitar algo nuevo constantemente.