Circula en TikTok un video del creador @MadridistaMexa sugiriendo que Tom Holland “eligió mal” a su pareja, diciendo y citó “Imagínate ser Tom Holland y no poder besar o abrazar a Sadie Sink, porque tu novia Zendaya está ahí al lado”. Se volvió plantilla: otros usuarios lo clonaron comparando los físicos de ambas actrices, memes de “quién va ganando” o “quién es más bella”, como si dos mujeres con carrera propia fueran fichas en una competencia de belleza organizada para el placer del hombre y el montón de perdedores sin novia que creen que sus fantasías son las mismas que las de “sus ídolos”.

Esto no es un chiste inocente, es misoginia; reduce a Zendaya y a Sink a cuerpos en disputa, borra que ambas son actrices con trayectoria, personas con criterio y autonomía, convierte el amor real de una pareja en material de burla pública. “Imagínate tener que respetar tu relación cuando hay una blanca al lado tuyo” es, en palabras, lo que el usuario y los comentarios de dicho video dan a entender. Ni Sink ni Zendaya pidieron competir por nada. Nadie les preguntó. El público las metió en una rivalidad que, en primer lugar, nunca existió.
Y hay algo más sucio debajo de todo esto: a Zendaya la empiezan a pintar como “desarreglada”, “menos”, incluso “fea” —a una modelo profesional con años en la industria— palabras que solamente salen a relucir cuando se le está comparando con una mujer blanca y hegemónica. Eso no es gusto personal ni casualidad. Es el mismo molde racista de siempre repitiéndose con otro nombre: los rasgos negros de Zendaya, su cabello, su piel, se leen como “menos deseables” frente a lo blanco, aunque el talento, el trabajo y el amor real estén clarísimamente del otro lado de la balanza.
Cállense y escuchen: No se trata de, si sentiste que Jean Grey era “mejor pareja” y mostraba “más interés” en Peter que MJ (lo cual es debatible, pero bueno); se trata de no normalizar competencias ficticias o hablar del físico de mujeres, pues pese a ser famosas, siguen siendo personas. Nadie tiene derecho a calificar el cuerpo de una mujer que no conoce, y mucho menos a usarlo como arma para insultar a otra mujer que tampoco conoce. Opinar del físico ajeno en internet, como si fuéramos jueces supremos de la vida de alguien más, es asqueroso, bizarro y profundamente cobarde. Ámenlas a las dos si quieren, de verdad. Pero no las pongan a pelear por un hombre que ya eligió, que es feliz, y que ni siquiera pidió esta pelea.

