Mi alma lo amara

Solo pude ver su sangre caer,

el despojo de sus venas, sus sentires y de su libertad.

La pena ha llegado y no se puede hacer más;

cansada se encuentra, su llanto era imparable y su interior un mártir.

Pero la muerte la ha encontrado, su nombre ha susurrado,

y en ese susurro no hay pecado, sino una chispa de vida.

Intenta calmar la destrozada alma de una madre,

y por un breve momento

por una sola vez más,

logra ver la bella luz del alba que un día logro ver con su hijo.