OBSESSION y la autonomía

Cuando eres presa de tu propio cuerpo por desición de un hombre

El 14 de marzo de 2026 se estrenó en cines “Obsession” una cinta de terror psicológico dirigida por Curry Barker. Con un presupuesto de entre 750 mil a 1 millón de dólares ha logrado convertirse en un fenómeno del cine de terror en los últimos tiempos.

La trama sigue a Bear, un empleado de una tienda de música enamorado de su amiga y compañera de trabajo Nikki. De una manera desesperada, Bear compra un sauce de los deseos el cual cumple su petición sin saber las consecuencias de tal acto.

En internet está el debate de “Nikki es la mala y Bear es el bueno.” Pero ¿Realmente se debería debatir? Nikki al “enamorarse” deja de ser ella, en la película se entiende que esa falta de autonomía es por el ente que la posee y toma control de su cuerpo debido al deseo de Bear. Dando pequeñas apariciones donde la verdadera Nikki parece reaccionar. Sin embargo fuera de esa ficción es realmente retenida por las decisiones egoístas de quien dice “amarla y respetarla” sin importarle su libre autonomía, su cuerpo y mente con tal de que ella lo ame tanto como él lo hace.

Bear no quiere las consecuencias del deseo, quiere lo bueno y que no sea complicado. Llega un punto en que todo se va retorciendo, Bear llama al número del sauce y aunque le dan una solución para ponerle fin al deseo no la toma, porque eso significaba perder esa autoridad sobre ella.

Deshumaniza de manera consciente a Nikki, ella no puede hacer nada ante todas las desgracias que pasan que no solo se queda en lo paranormal sino en lo realista que puede llegar a ser estos actos como la codependencia, el abuso, el maltrato psicológico, la idealización y la obsesión.

Le quita a Nikki lo más fundamental que es el sentir, decidir y pensar, el deseo la priva de un consentimiento emocional real, su identidad y hasta su realidad.

Es testigo de todo lo que su cuerpo hace, prisionera de lo que alguna vez tuvo poder. Es cosificada por Bear para sus anhelos y de ser amado por ella a tal punto que llega a la incomodidad. Negando cualquier responsabilidad de sus actos, dejando como responsable a quien fue la víctima desde un inicio con Nikki gritando desgarradoramente sin poder hacer algo