Desensibilización digital: ¿ya nada nos sorprende?

La desensibilización digital a mi punto de vista es uno de los temas más extraños que nos ha dejado la era digital. Considero que la pandemia influyó bastante, ya que, vemos todo demasiado rápido.

Cada vez más, las noticias y el contenido que vemos nos sorprende unos segundos y después se pierde en el scroll cotidiano.

El internet y las redes sociales convirtieron lo extraordinario en cotidiano.

Todos los días vemos accidentes, guerras, tragedias, lujos, cuerpos perfectos y situaciones increíbles desde la comodidad de nuestro celular y hogar.

Ahora que todo nos parece extraordinario, ya nada parece sorprendernos durante mucho tiempo.

¿Empatía o cansancio emocional?

También, creo que nuestras reacciones a temas delicados está cambiando. No es que ahora seamos fríos y calculadores o indiferentes, pero estamos emocionalmente saturados por problemas que aparecen con frecuencia frente a nuestros ojos.

Al ver noticias trágicas o lamentables sentimos tristeza y empatía, pero al deslizar el vídeo nuestras emociones y atención cambian.

Sentimos pero rápidamente pasamos página a otra cosa.

A mí, en lo personal me hace ruido el hecho de que hay países en guerra con disputas políticas y sociales de alto impacto, mientras que el resto del mundo estamos tan tranquilos prefiriendo ver polémicas de creadores de contenido y sumiéndonos en el sobreconsumismo.

Además, crecimos viendo problemas enormes mientras todavía intentábamos entender los nuestros.

Tenemos que preocuparnos por el futuro, estudiar, trabajar, compararnos, mantenernos informados y, encima, aparentar que todo está bien.

¿Ya no retenemos información?

Otro aspecto que he notado es que, eso también afecta nuestra capacidad de atención. Ya estamos bastantes acostumbrados a videos cortos con memes cada 5 segundos, estímulos constantes y contenido que debe atraparnos inmediatamente para evitar que deslicemos.

Ya no pensamos si algo es interesante, sino si es lo suficientemente entretenido para quedarnos.

Y eso resulta preocupante porque las cosas importantes necesitan tiempo: escuchar, leer, estudiar, conversar, observar y hasta aburrirnos.

Estamos saturados

Creo que somos una generación cansada de sentir demasiado y al mismo tiempo sentir que nunca es suficiente.

Estamos conectados con problemas de todo el mundo, aunque muchas veces no podemos hacer nada para solucionarlos.

Es difícil sorprendernos cuando todos los días internet encuentra una nueva manera de mostrarnos que afuera el mundo esta en crisis. Por eso, buscamos constantemente contenido para distraernos de aquello que nos abruma, mientras seguimos consumiendo más contenido.

Entramos a internet para desconectarnos y terminamos todavía más saturados.

Tal vez por eso necesitamos recuperar momentos donde no tengamos que reaccionar ante nada.

Momentos donde no exista una noticia que compartir, una opinión que dar o una tendencia que seguir.

Quizá la desensibilización es un mecanismo para escapar cuando todo nos afecta.

Aprendemos a ignorar para poder continuar.