No todo lo que empieza bien, terminan bien

Hay amistades que empiezan bien, pero que con el tiempo pueden cambiar hasta convertirse en una despedida silenciosa

Creo que una de las cosas más extrañas de crecer, es descubrir que algunas personas que imaginaste pasar con ellas el resto de tu vida simplemente dejan de estar, y no hablo de una pareja.

No siempre existe esa pelea, o un momento en donde digas “aquí termino nuestra amistad”, a veces solo bastan actitudes, cambios o empiezan a pasar cosas pequeñas, ya no hablan todos los días, planes donde ya no te incluye, nuevas amistades, y poco a poco te das cuenta de que ya no eres la primera persona a la que le cuentan algo.

Y es que al inicio no le tomas importancia, piensas que es normal, que él o ella puede tener más amistades, que tiene más responsabilidades y más cosas que hacer, quieres entenderlo por qué no quieres ser esa persona que reclama atención a su mejor amistad.

Pero hay un punto donde dejas de sentir que simplemente están ocupados y comienzas a sentirte ignorada.

Cambia la forma en la que se tratan, una conversación que antes era muy natural comienza a sentirse forzada, ya no sabes qué contar por que sientes que no estás al tanto de su vida, incluso puedes empezar a preguntarte si fuiste tú quien hizo algo mal para que las cosas cambiaran.

Y quizá esa es una de las partes más difíciles, cuando una amistad de años termina, buscamos culpables, pensamos que debimos hacer más, estar más presentes, escribir primero o intentar arreglar algo que ni siquiera sabemos cuándo se rompió.

Pero no todas las amistades terminan por que alguien hizo algo malo, a veces y solo a veces simplemente crecemos y nos toca tomar caminos diferentes.

Y es que a nuestros 20s estamos conociendo una versión nueva de nosotros, cambiamos de etapas, entramos a la uni, conseguimos trabajo, conocemos personas nuevas, empezamos a construir una vida diferente a la que imaginábamos y aunque algunas amistades si logran comprender esos cambios, otras no.

Aceptar eso duele mucho y más cuando recuerdas lo cercanas que fueron, por que el terminar con una amistad no significa que se borre todo lo que vivieron juntas, esas fotos, esas pijamadas, esas salidas, los secretos, las risas y es que todo en su momento fue real, solo que ahora ya solo es un recuerdo.

Tal vez crecer consiste en entender que no todas las personas que queremos están destinadas a quedarse, algunas solo llegan para acompañarnos un ratito, enseñarnos algo, cuidarnos, apoyarnos y cuando cumplen su propósito en nuestra vida, toman un camino diferente.

Pero eso no significa que la amistad haya sido falsa, solo significa que terminó.

Porque, entre nosotros, hay amistades que no terminan con una despedida, solo un día miras hacía atrás y te das cuenta que ya no eres la persona que esa amiga llama primero, y aunque duela, tenemos que aprender a dejar ir el lugar que alguna vez fue tuyo